La Historia de Jhonny
¡Yo estaba allí!
La historia de Johnny.
Una anécdota del terremoto de Haití Enero 2010.
Jhonny Celicourt, 37 años, miembro del staff de World Vision Haití. El nombre de su esposa es Florence y su hija de 4 años es Kemisha.
Yo estaba trabajando en el primer piso de la oficina de Visión Mundial. De repente sentí que el edificio se movía. Yo preguntaba "¿Que esta pasando?" Entonces realice que era un terremoto. Lo primero que hice fue esconderme en bajo el escritorio y orar a Dios. Las cosas comenzaron a caerse-mi computadora y mis documentos. Era tan violento. Pensé que iba a morir.
Cuando todo paro, solo me quede en el piso con mis colegas.
Cuando me recupere un poco, le llame a mi esposa. No había conexión. Pedí el celular de mi amigo y funciono.
Mi esposa estaba en camino a su trabajo cuando sucedió. Lo primero que me dijo es que vio un gran edificio de oficina, donde un amigo mío trabaja, colapsar. Luego supe que él había muerto. Dos horas después pude contactarme con alguien en mi casa. Ella me dijo que mi hija estaba durmiendo. Ella ni siquiera se levanto. Es increíble.
Finalmente llegue a casa, talvez cinco horas después del terremoto. No pude llegar antes ya que todas las calles estaban bloqueadas por concreto, carros, personas buscando a familiares y conocidos. Ahí estaban ellos llorando en la oscuridad. Pude ver de 20 a 50 cadáveres.
Vi talvez cinco casas que habían colapsado en mi calle. Estaba tan ansioso y preocupado por mi hija. Pensé que talvez la señora que trabaja en mi casa estaba escondiéndome lo que en realidad le había pasado a ella. Llegue a la casa. Estaba dañada, pero aun en pie. Mi esposa ya había llegado. Cuando la vi, agarre a mi hija. La abrasé y llore y llore.
Entonces mi hija dijo "Quiero ir a Nueva York". No tengo idea del por que dijo eso. Ella nunca ha estado en Nueva York. Debe ser un lugar del que escucho por la televisión. Todos estábamos llorando y diciendo lo increíble que acabábamos de ver.
Las paredes de nuestra casa estaban inclinadas, algunas cosas destrozadas. Pero no podíamos dormir en la casa, Era demasiado peligroso-teníamos un convertidor de energía, así que teníamos algo de luz.
Todas las personas de nuestro vecindario estaban durmiendo en una cancha de tenis al otro lado de la calle donde vivimos, entonces nos unimos con ellos y dormimos ahí esa noche.
La siguiente mañana lo primero que hice fue venir al trabajo. Visión Mundial es una organización de ayuda humanitaria, y sabia que me iban a necesitar. Mi esposa me pidió que me quedara en la casa, pero no puedo.
Le dije que tengo que hacer mi trabajo. Eventualmente ella dijo que "no hay problema" pero que me asegurara de llegar a la casa. Yo dije que llamaría. A veces uno puede llamar y conectarse con suerte.
Mi esposa e hija pudieron entrar a la casa para cocinar. Se aseguraron de tener sus pasaportes a la mano y alguna ropa y zapatos empacados para evacuar inmediatamente si fuera necesario.
Llegue a la oficina a las 7 a.m. habían como cuatro empleados ahí. Más tarde llegaron más.
Tomamos tres vehículos y los cargamos con medicamentos. Dios mío, no podrán creer lo que vimos. De nuevo vimos una enorme tragedia. Tantas casas colapsadas en la calle; tanta gente rogando por ayuda.
Teníamos un doctor y una enfermera en el carro; llegamos al parque. Pude ver por lo menos 200 cadáveres y comencé a llorar. Yo se que soy un profesional, pero llore, llore y llore. No podía parar. Comenzamos a dar cosas básicas como alcohol y vendas para curar las heridas. Había tanta gente pidiendo ayuda, que solo atendimos solamente a las primeras personas que llegaron. Había tanta gente pidiéndonos ayuda. Regresamos a la oficina a recoger más suministros y los llevamos a los hospitales.
Pasamos todo el día manejando en tres carros doble tracción, sin comer, solo tomando agua.
Yo salí del último hospital a las 11 p.m. y regrese a la oficina y después a la casa. Mi familia estaba esperándome afuera de la casa. Estaban muy contentos de verme. Regresamos a dormir a la cancha de tenis. Yo no podía dormir. Pase la noche caminando alrededor del vecindario, hasta las 5 a.m. y regrese a la oficina.
El Segundo día fue muy, muy ocupado. Gente (Personal de Visión Mundial) de alrededor del mundo venían a la oficina. Yo dije, "Gracias a Dios tenemos una ayuda, no podemos manejar esto nosotros solos."
Nunca se me cruzo por la mente el salir y escaparme. Aunque mi hija estuviera muy traumada. Anoche ella pregunto, "Papa, por qué debemos dormir bajo las estrellas. Por qué no podemos dormir en la casa. Yo trate de explicarle y ella dijo, "¿Por qué no dormimos en Nueva York?" Parece que ella no puede sacarse a Nueva York de la cabeza.
Cada sábado nosotros hacemos nuestras compras de alimentos. Así tal vez podremos sobrevivir hasta el próximo viernes. Estamos tratando de comer y tomar menos, pero después del viernes no tengo idea de que vamos a hacer.
Pero quiero quedarme. Quiero ver a mi país revivir y creo que mi país vivirá de nuevo, porque escuche al Presidente Obama hablando de Haití, a la Señora Clinton, gente de Canadá y de alrededor del mundo. Ellos están dispuestos a ayudarnos. No estamos solos.
Yo estaba en el aeropuerto y vi tantos aviones trayendo ayuda. Yo creo que esta vez si podremos hacerlo.
|